CHAWAN (taza sin asa)






“La estética de la deformación y el error exquisitos, la deficiencia estilizada. Un país pobre eleva la pobreza a la categoría de arte. Por tanto la belleza siempre se encuentra en una segunda mirada, modesta y discreta, que no abruma, que dura más y ofende a los dioses menos que el deseo de perfección. Hay ceramistas que rayan sus inmaculados recipientes para proporcionarles belleza y carácter. Su producción se cuenta entre las más caras. (...) La existencia de una esencia del agua sin el acto de fluir o de la esencia de un árbol sin el acto de marchitarse sería una concepción herética, según consideró el filósofo Zen Dõgen. ¿Quién sería capaz de replicarle?”.








En ocasiones al observar una taza de té se aprecia que el proceso de su elaboración se le practicaron deformaciones intencionadas. También el pie del recipiente merece especial atención, ya que durante su fabricación suele quedar marcado por el movimiento. Por eso siempre se hacen dos fotos de las tazas de té muy valiosas: una de lado y otra desde abajo, para que se pueda ver bien su base. Esto permite apreciar que los japoneses, en la creación prefieren el dinamismo y la espontaneidad a un elevado criterio de formación. Así un experto amante de la cerámica, antes de valorar una pieza no sólo observa su contorno, su diseño y la textura de su superficie: también puede sentir el “espíritu” del alfarero, que con sus manos ha transformado un puñado de tierra en una obra de arte.


Este chawan fue hecho en el taller de Suzuki San en Mashiko (Japón). Esmalte Nuka, horno de gas, 1280ºC.
Los textos de este articulo no son míos, no tengo la menor idea de quien los publico. De quien sean, muchas gracias.



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