CHAWAN (taza sin asa)






“La estética de la deformación y el error exquisitos, la deficiencia estilizada. Un país pobre eleva la pobreza a la categoría de arte. Por tanto la belleza siempre se encuentra en una segunda mirada, modesta y discreta, que no abruma, que dura más y ofende a los dioses menos que el deseo de perfección. Hay ceramistas que rayan sus inmaculados recipientes para proporcionarles belleza y carácter. Su producción se cuenta entre las más caras. (...) La existencia de una esencia del agua sin el acto de fluir o de la esencia de un árbol sin el acto de marchitarse sería una concepción herética, según consideró el filósofo Zen Dõgen. ¿Quién sería capaz de replicarle?”.








En ocasiones al observar una taza de té se aprecia que el proceso de su elaboración se le practicaron deformaciones intencionadas. También el pie del recipiente merece especial atención, ya que durante su fabricación suele quedar marcado por el movimiento. Por eso siempre se hacen dos fotos de las tazas de té muy valiosas: una de lado y otra desde abajo, para que se pueda ver bien su base. Esto permite apreciar que los japoneses, en la creación prefieren el dinamismo y la espontaneidad a un elevado criterio de formación. Así un experto amante de la cerámica, antes de valorar una pieza no sólo observa su contorno, su diseño y la textura de su superficie: también puede sentir el “espíritu” del alfarero, que con sus manos ha transformado un puñado de tierra en una obra de arte.


Este chawan fue hecho en el taller de Suzuki San en Mashiko (Japón). Esmalte Nuka, horno de gas, 1280ºC.
Los textos de este articulo no son míos, no tengo la menor idea de quien los publico. De quien sean, muchas gracias.



No tengas miedo de hacer el ridiculo


El sábado por la tarde hacía mucho frío, estaba todo negro, a punto de llover y Suzuki estaba trabajando en la mesa de Megumi. Me dí la vuelta y le pregunté por el término "Wabi-sabi". El vino a mi mesa y me dijo que había hecho un cuenco muy bonito. Apagó las luces del taller (su taller es todo de madera, incluido el techo, y las ventanas son de papel) y mi cuenco se veía entre la sombra y la luz, diferente........
Suzuki, me hace dibujos en papel cuando hago algo que no está bien de los cuencos, siempre me está regañando (incluso por un milímetro), pero también es verdad que cuando lo encuentra bien, me felicita y me trae un libro que tiene y me dice igualito que éste. Yo le digo: "Si el Wabi-sabi, entre otras cosas, es no pensar mucho y no hacer las cosas perfectas, ¿Porqué me dices que no me puedo equivocar ni por un milímetro?" Me sonrió, movió suavemente la cabeza y se fué.












En el taller de Suzuki San, con Megumi

Vasos de te terminados

Megumi aplicando reservas todo el dia

dibujos para hacer las reservas

En este taller se trabaja con moldes

Suzuki esmaltando

Aplicando la reserva a las piezas

Megumi revisa sus cuencos para el festival de Mashiko

Pintando con reservas

Megumi es una ceramista que trabaja para Suzuki, es jovencita y lo que realmente le gusta es pintar gatos y hacer figuritas de gatos.
Cuando entré en el taller, Suzuki me la presentó y me señaló el lugar en el que tenía que trabajar yo. Cuando me instalé, ella se acercó a mí  y me dió un gatito de barro que guardo al lado de mi mesa.
Ella no habla nada de inglés, aún menos que yo, que a su lado sé un montón, así que la cosa está un poco complicada, pero como ella está enganchada al móvil y lo conoce todo, busca un traductor de voz,  me acerca el móvil para que yo diga alguna palabra y yo dije: "Gracias" y el traductor dijo: "Aligato". Así que Suzuki, que no lo conocía, y yo, ahora nos comunicamos de maravilla.


El anagama de "Masami Miyajima" el vecino de Suzuki Minoru

Ayer tuve la suerte de estar en la apertura del horno anagama de Masami Miyajima.
Sobran las palabras para ver las maravillas que salieron del horno, nunca jamas he visto tantos colores en un anagama. Ninguna pieza lleva esmaltes, todo son cenizas que han formado las maravillosas gotas de cristal.
Masami Miyajima estaba feliz, ya que los dioses habían sido bueno con él.

























A la búsqueda de un buen maestro


Minoru Suzuki

















“Un discípulo puede compararse con un trozo de madera, y un maestro con un carpintero. Incluso una madera de buena calidad no mostrará la excelencia de su grano a menos que sea trabajada por un buen carpintero. Incluso una pieza de madera deformada, en las manos de un buen carpintero, mostrará el resultado de su habilidad artesanal”.

Dogen mostró la importancia de encontrar a un maestro auténtico y de calidad al comparar la relación maestro-discípulo con la del carpintero y la madera. Incluso llegó a decir que si no se podía encontrar a un buen maestro, sería mejor no practicar en absoluto. Esto suena duro, pero es cierto.

Maestro Zen Dogen
Semillas Zen (Shundo Aoyama)


A Suzuki San lo conoci hace 5 años en Dinamarca donde pasamos un mes juntos trabajando, de él aprendí mucho pero sobre todo a ser paciente con el barro. Ahora estoy en su taller de Mashiko haciendo cuencos.
Levanto tres cuencos y a la mañana siguiente elige uno para que preste toda la atención del mundo en como hace el cuenco.